La navegación a vela siempre ha estado ligada al aprovechamiento de una fuente de energía natural: el viento. Sin embargo, aunque un velero pueda desplazarse gracias a sus velas, la vida a bordo depende cada vez más de la electricidad.
Nevera, iluminación, GPS, piloto automático, radio, bombas de agua, dispositivos electrónicos… todos estos equipos necesitan energía y, tradicionalmente, buena parte de ella procede del motor diésel o de un generador.
La incorporación de energía solar fotovoltaica y energía eólica permite cambiar este modelo y avanzar hacia embarcaciones con una mayor autonomía energética, menos dependencia de los combustibles fósiles y una navegación más silenciosa.
¿Qué aporta la energía fotovoltaica a un barco?
La energía fotovoltaica transforma la luz solar en electricidad mediante paneles solares instalados a bordo. Esta electricidad puede utilizarse directamente para alimentar los equipos de la embarcación o almacenarse en las baterías para utilizarla posteriormente.
En combinación con un sistema de almacenamiento adecuado, los paneles solares pueden alimentar servicios esenciales y contribuir a reducir considerablemente el uso del motor o del generador para producir electricidad.
En embarcaciones de recreo, esta tecnología resulta especialmente interesante porque permite aprovechar superficies que anteriormente no tenían una función energética: cubiertas, techos de cabina, biminis y arcos de popa.
Principales ventajas de la energía solar en la náutica
Mayor autonomía energética.
La producción solar permite mantener las baterías cargadas durante la navegación y durante las estancias fondeados, reduciendo la necesidad de acudir al puerto para recargar.
Menor consumo de combustible.
Cada hora de funcionamiento del motor o del generador que podemos evitar supone un menor consumo de combustible.
Navegación más silenciosa.
Una de las grandes ventajas es reducir el uso de motores y generadores, especialmente durante las estancias en fondeo.
Menos emisiones.
La generación eléctrica mediante energía solar reduce la dependencia de combustibles fósiles y, por tanto, las emisiones asociadas a su consumo.
Mayor seguridad energética.
Disponer de energía almacenada permite mantener operativos equipos esenciales de navegación y comunicación.

